#ACTEnElMundo Las puntuaciones en ACT han bajado, pero eso no significa que debamos cambiar nuestra

Actualizado: 22 de mar de 2019


El siguiente texto fue escrito por Scott Montgomery, vicepresidente senior de Programas Estatales y Federales de ACT, se publicó originalmente en el 74 y se reproduce con permiso.


Al comienzo de la temporada de fútbol, ​​sin importar el nivel o la edad de los jugadores, un buen entrenador describe los objetivos del equipo. Los jugadores se ponen diferentes metas, la más grande pueden ser ganar el campeonato, mientras que otros pueden ir más despacio, pero aún así buscan el éxito del equipo. Lo que importa es que un entrenador apoya, entrena y prepara al equipo para alcanzar esos objetivos.


Por supuesto, no nos fijamos metas solo en los deportes; los establecemos para todo tipo de situaciones en la vida, incluso en el campo de la educación. Los puntajes de la prueba de admisión universitaria ACT en todo el territorio de los Estados Unidos hecha en 2018, indican que todavía hay trabajo por hacer antes de alcanzar la meta de tener a cada estudiante preparado para alcanzar el éxito en la universidad.


Desde el año pasado, la preparación de los estudiantes en matemáticas disminuyó, y poco menos del 40 por ciento estaban completamente preparados para obtener un buen rendimiento en la universidad, lo que significa que cumplieron con al menos tres de los Puntos de Referencia de Preparación para la Universidad de ACT, en las cuatro áreas de materias principales (inglés, lectura, matemáticas y ciencia). Los estudiantes tradicionalmente marginados continuaron luchando entusiastamente, detrás de sus compañeros. Muchos estudiantes se están graduando del nivel medio superior sin tener las habilidades académicas que necesitarán para desempeñarse a un alto nivel en la universidad o el lugar de trabajo.


Sin embargo, la meta no puede cambiar y debe coincidir con las aspiraciones: para que los estudiantes tengan éxito en la universidad y en sus carreras, se les debe apoyar durante su preparación universitaria y profesional.


Para alcanzar ese objetivo, los estados deben tener estándares de aprendizaje rigurosos que aborden las habilidades básicas y el conocimiento esencial. Durante los últimos ocho años, hemos visto que los estados elevan sus estándares académicos para estar en línea con lo que los estudiantes deberán saber y hacer para prosperar en una economía cambiante. Estos cambios representan grandes metas para todos los estudiantes.


Elevar los estándares no es suficiente, la instrucción en el aula debe estar alineada con esos nuevos estándares. Un informe de RAND Corporation publicado el año pasado, encontró que la mayoría de los maestros no contaban con los recursos necesarios para seguir los estándares más rigurosos en los estados. La Encuesta Nacional de Currículo 2016 de ACT observó que los maestros de educación básica y media parecían seguir enseñando el contenido anterior a los estándares adoptados recientemente. Es necesario equipar a los educadores con recursos de instrucción alineados y brindarles desarrollo profesional para respaldar la instrucción basada en los estándares, en particular para los estudiantes marginados.


Si bien es fácil frustrarse por los resultados descubiertos por ACT, se debe tomar decisiones basadas en estudios sobre la mejor manera de apoyar a los estudiantes. Como entrenador de fútbol, ​​estoy revisando constantemente las prácticas y los juegos (es decir, los datos) para entrenar mejor a mis jugadores con las habilidades que necesitan para sobresalir. Como defensor de la educación, valoro los datos porque permiten observar objetivamente el rendimiento de los estudiantes e identificar las formas de apoyarlos. La enseñanza e interpretación de datos para maestros, así como para líderes escolares y distritales, debe ser una prioridad entre los esfuerzos que se hacen para mejorar la enseñanza.


Los datos recibidos muestran que debemos ayudar a los estudiantes y maestros a alcanzar estos objetivos. Para que nuestros estudiantes tengan éxito, los maestros deben estar contar con recursos alineados a los estándares educativos de su estado, para brindar una enseñanza rigurosa y diferenciada. También debemos asegurarnos de que los recursos se distribuyan equitativamente a todos los estudiantes, especialmente a aquellos que se encuentran en zonas marginadas, y quienes deben recibir en igual medida los rigurosos cursos de preparación para la universidad.


Últimamente, hemos escuchado argumentos de que las caídas en el rendimiento de los estudiantes son culpa de los estándares académicos de los estados. Pero reducir esos estándares sólo hará que los estudiantes parezcan más exitosos a corto plazo, mientras que obstaculizan sus posibilidades de éxito a largo plazo.


Como entrenador, espero perder un juego de vez en cuando; he visto a mis jugadores luchar, tanto en equipo como individualmente, pero nunca he pensado que no podemos alcanzar nuestras metas. En su lugar, hemos trabajado más duro y de manera más inteligente, utilizando la retroalimentación para mejorar nuestras prácticas.


Ahora no es momento de renunciar a nuestros estudiantes o a nuestras metas. Es un momento para que reflexionemos sobre cómo cada uno de nosotros (responsables políticos, administradores de K-12, educadores, padres y defensores) podemos apoyar mejor el aprendizaje en el aula y continuar trabajando en búsqueda de esa meta. Nuestros hijos no merecen menos que eso.


Texto publicado originalmente en leadershipblog.act.org. El texto original lo encuentras acá.

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